Nansen vio que los monjes de los pabellones del este y del oeste se peleaban por un gato. Cogió al felino y dijo a los monjes: “Si alguno de ustedes da una buena respuesta, pueden salvar al gato.”
Nadie respondió por lo que Nansen cortó, sin vacilación, al gato por la mitad.
Aquella noche Joshu regresó y Nansen le habló del incidente. Joshu se quitó las sandalias, se las puso sobre la cabeza y salió.
“Si hubieras estado aquí”, dijo Nansen, “podrías haber salvado al gato.”
Comentario de Mumon:
Díganme, ¿que quiso decir Joshu cuando puso sus sandalias sobre su cabeza?
Si pueden dar una buena respuesta a esto, sabrán que el decreto de Nansen fue llevado a cabo por una buena razón.
Si no pueden responder, ¡peligro!
Verso:
Si Joshu hubiera estado ahí,
Hubiera sucedido lo contrario.
Joshu hubiera arrebatado el cuchillo
Y Nansen hubiera rogado por su vida.
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Mi comentario:
La pelea entre los monjes, era una pelea filosófica, al parecer. Los monjes solían discutir sobre la naturaleza de buda y esas cosas. El gato debía ser el gato del monasterio. Estaba allí, y los monjes filosofaban con él. ¿Tiene un gato la naturaleza de buda? Años después, a Joshu le harían esa pregunta, pero utilizando a un perro en vez del gato. Joshu dio una respuesta nada filosófica, que ha llevado a miles y miles de personas de todas las razas y condiciones, en épocas distintas, a la iluminación o satori (también llamado kensho).
Joshu no estaba en el monasterio, y los monjes se ve que tenían una discusión muy animada, pues el koan dice que se peleaban por el gato. Entonces aparece Nansen y su aparición debió ser enórmemente dramática. Tomando al gato con una mano y con la otra un cuchillo, dice a grandes voces:
“Si alguno de ustedes da una buena respuesta, pueden salvar al gato.”
Los monjes se quedarían de piedra, sin saber que decir. Mi antigua maestra, Ana María Schlutter, decía que los monjes debieron quedarse pensando sobre aquello, como quien se plantea un problema muy profundo, a nivel filosófico. Quizás creían que se trataba de encontrar una respuesta lógica, y ninguno supo que decir. Entonces Nansen mata al gato. (O puede que no lo matara, e hiciese como que lo mataba, porque siendo budista, no querría matar al felino). Pero lo que hizo debió ser como si lo matara. Los monjes se quedan atónitos, y la reunión termina.
Por la noche llega Joshu y Nansen le cuenta lo sucedido, y Joshu se pone las sandalias en la cabeza y sale de la habitación. El asunto es una de las anécdotas mas incomprensibles y, al mismo tiempo, mas punzantes de todas las que se encuentran en las colecciones de koans. ¿Porqué se puso Joshu las sandalias en la cabeza? He oído diferentes versiones (tres concrétamente) en mis visitas a dokusan. Muy interesantes, las tres, pero ninguna me convence, por lo que sigo preguntándome qué significa ponerse las sandalias en la cabeza para Joshu. Y lo único que hago, para averiguarlo, es ponérmelas yo mismo. ¿A ver?
Aquí las tengo, sobre mi cabeza, en un equilibrio mas bien precario. ¿Qué siginfica esto? ¿Significa “mira lo que me preocupo de tus historias”? ¿Significa, “esto huele a zen que mata? ¿Significa “no me aburras más con este rollo que te tiras”?. Significa mucho más que todo eso, en realidad. (O mucho menos, si prefieres verlo de ese modo, pero no me entiendas mal, no estoy siendo relativista).
Los maestros tienen que hacer lo que les toca. Tienen que ir enseñando a la gente, tienen que darles empujones hacia la iluminación. Tienen que corregir sus salidas del camino. Es todo un trabajo, ya lo creo que lo es. Yo mismo estuve interesado en ocupar ese cargo, como ya he dicho, y recuerdo que estuve muy empacado con la cosa de ir aparentando ser lo que quería llegar a ser. Nadie me tomó en serio afortunádamente, y hoy (felizmente) me puedo poner las sandalias sobre la cabeza y salir de paseo por el mundo.
Porque, dicho sea de paso, hay una gran liberación cuando abandonas la perspectiva de la maestría zen, a no ser que seas un maestro auténtico. Ir por ahí montando pollos como el del koan que nos ocupa, tiene que ser fuerte si no eres un verdadero maestro, como Nansen. ¡Coger un pobre gato y pretender matarlo con un cuchillo! Algunos maestros (pobres) no están mas iluminados que sus discípulos. ¡Pero son maestros!. Tienen que hacer su papel y, por eso, les compadezco. En cambio, ponerse las sandalias en la cabeza está al alcance de cualquier gandul como tú y como yo. Pero no te precipites, porque Joshu acabó también de maestro. A ver si un día te pones tú a dirigir un centro Zen y tienes que llevar a otros por el estrecho camino que lleva a la iluminación.
“Díganme, ¿que quiso decir Joshu cuando puso sus sandalias sobre su cabeza?”, pregunta Mumon (que también ejerce de maestro). Si estuviese delante de él le diría lo que Joshu quiso decir, y no tengo motivos para creer que estaría equivocado. ¿Podrías hacer tú otro tanto? No es realmente difícil si llevas dando traspiés por la senda de la iluminación algún tiempo. No es difícil ni es interesante, dicho sea de paso. Es una tontería, como casi todos los koans. Pero si esa tontería te lleva a tener mayor conciencia de tu naturaleza búdica, bienvenida sea.
En cuanto al verso:
Si Joshu hubiera estado ahí,
Hubiera sucedido lo contrario.
Joshu hubiera arrebatado el cuchillo
Y Nansen hubiera rogado por su vida.
Respondo con mi propio verso:
Nansen no es Nansen.
Joshu no es Joshu.
El cuchillo no puede matar al vacío.
El vacío no sabe rogar por su vida
Dicho esto, me pongo las sandalias como sombrero y me voy. Buenas noches.
Mmmmm.... las sandalias sobre la cabeza... nunca se me ha ocurrido hacerlo...pero puede ser una experiencia...iluminadora.
ResponderSuprimirUnir lo de abajo...con lo de arriba... esos zapatos sucios que pisan el suelo... y ayudan a andar... con esa mente andante...que no es capaz de salvar al gato... pero...
hay un gato, en realidad? Fue una prueba dura, no lo dudo... El gato estaba allí... pero en tanta disertación... quien mostró la Ecuanimidad...? Quien mostró la Compasión...?
Las sandalias en la cabeza... quizás me dicen...que alguien debería haver salvado por compasión...al pobre animal. Las sandalias en la cabeza... será la experiencia de Unidad?
Me llega ese esquema roto de la razón condicionada... en esa imagen de tanta curiosidad.
No me hagas caso, hermano Unsui... eso del Zen no es para mi... no doy para mucho...aunque me llama entrar para ver la luz.
Bien... otra noche... en SU REGAZO VIVO de invisibilidad.
El zen no se elije, en efecto. Uno se ve haciendolo despues de años y años, y piensa, ¿que otra cosa puedo hacer ya? Mientras no se caiga en el error de creer que todo el mundo debería practicar zen, no pasa nada.
ResponderSuprimirBuenos dias
¿Hay algo más tonto que ponerse unas sandalias sobre la cabeza o un gorro en los pies? Quizás intentar partir en dos un gato. Pues no. Más tonto es discutir sobre la naturaleza de ese gato mientras la vida se pasa.
ResponderSuprimirAl ir a acostarse en los sesshin se dice algo parecido a esto :
Vida y muerte es un asunto serio,
Todo pasa muy rápidamente,
Por favor, No seáis descuidados
Por favor, no seáis olvidadizos.
Si para recordar hay que ponerse las sandalias en la cabeza pues adelante, o llevar colgando las dos partes de un gato ¿Por qué no?.
Aunque propongo con el cuchillo de Nansen destrozar las sandalias de Joshu y mirar a ver lo que queda: nuestro rostro verdadero.
mmmm... todo un proyecto;)
ResponderSuprimirEste y oeste, agradable y desagradable, verdadero y falso, luz y oscuridad...
ResponderSuprimirLa eterna lucha entre los opuestos siempre alternándose.
¿Quién de los dos se llevará el gato al agua?
Ninguno!!!
Sólo el contraste provoca discernimiento, iluminación. Cuando la luz ilumina la oscuridad, ya no es oscuridad, es luz. Cuando la verdad esclarece la falsedad, ya no hay mentira, hay certidumbre... La iluminación reconcilia los opuestos.
Así sólo existe el Uno, en realidad no hay dos, y no había necesidad de matar al gato...
Por eso Joshu se pone las sandalias en la cabeza, para cruzar el río sin mojarlas; cruza de un lado a otro del río y se queda en el medio, con las sandalias en la cabeza, sin mojarse, como la flor de loto; más allá de la mente dual, el discernimiento de lo real, las sandalias sobre la cabeza. Así sobreviene la iluminación.
Es un enfoque diferente, Angelina, muy interesante. Con todo, debo admitir que este koan me confunde. No he visto nunca que salga de él, otra cosa que ideas. Con todo, había que sacarlo, porque tocaba. Por cierto, el caso segundo, lo he dejado para el final, porque es larguísimo, no creais que me he olvidado de él. Saludos, y seguid con la práctica, no os perdais pensando en el koan.
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